Después de Prey y Predator: Killer of Killers, ambas estrenadas directamente en Hulu, la franquicia del depredador intergaláctico regresa por todo lo alto al cine. En Predator: Badlands, el director Dan Trachtenberg ofrece una reinvención valiente: por primera vez, el protagonista no es un humano que huye del cazador, sino el propio Predator, quien enfrenta su propio desafío y evolución.
Es una jugada arriesgada dentro de una saga con casi cuatro décadas de historia, pero Trachtenberg logra convertirla en una aventura épica, brutal y emocionalmente efectiva, digna de verse en la gran pantalla.
Les comparto el tráiler de lanzamiento.
Un rito de iniciación con un giro inesperado
La historia sigue a Deck, el hermano menor y marginado de su clan Yaoucha, quien es exiliado al planeta más peligroso del universo como parte de su rito de iniciación. Su objetivo: ganarse sus “rayas” y obtener su dispositivo de camuflaje, símbolo de honor entre los cazadores.
El guion plantea una narrativa de crecimiento personal dentro de un marco familiar para los fans de la saga. Deck no es un superdepredador imparable, sino un joven impulsivo y subestimado que busca su lugar en una cultura feroz. Esta premisa permite que el espectador conecte con un personaje alienígena de forma inesperadamente humana.
Trachtenberg utiliza esta base para replantear la mitología del Predator, abordando temas como la pertenencia, el orgullo y la empatía. Y aunque podría parecer un experimento extraño, funciona gracias al equilibrio entre acción, emoción y humor.
Dan Trachtenberg y su dominio del lenguaje visual
Con Badlands, el cineasta reafirma su reputación como un narrador visual meticuloso. Sus películas, desde 10 Cloverfield Lane hasta Prey, destacan por historias simples ejecutadas con precisión técnica. Aquí no hay exceso de trama: cada secuencia tiene propósito y ritmo, cada encuadre está pensado para maximizar la tensión o la empatía.
El director introduce detalles que adquieren peso emocional con el tiempo, como el colmillo que Deck perdió en su infancia y su significado dentro del clan. Estos elementos simbólicos se integran con naturalidad y añaden profundidad a la historia, demostrando que el género de acción todavía puede tener corazón.
A nivel estético, Trachtenberg mezcla influencias reconocibles. Los guiños a The Lost World: Jurassic Park son evidentes, especialmente en las secuencias de exploración del planeta y los planos que muestran la escala de la fauna alienígena. Pero, más allá de las referencias, Badlands tiene su propia identidad visual: un mundo hostil, colorido y letal, donde cada criatura representa una amenaza distinta.
Un planeta letal lleno de creatividad
El diseño del planeta donde transcurre la historia es un espectáculo por sí mismo. Flora carnívora, bestias colosales y trampas naturales crean un entorno que combina el terror de supervivencia con la fantasía de ciencia ficción.
Aunque los efectos visuales no alcanzan el nivel de producciones como Avatar, se mantienen muy por encima del promedio de Hollywood, y lo más importante: el diseño de cada criatura sirve al desarrollo de la historia. Ninguna muerte se repite, cada enfrentamiento presenta una nueva forma de combate, lo que mantiene la acción fresca y sorprendente.
Pese a su clasificación PG-13, la película no se siente domesticada. La violencia es tan intensa como ingeniosa, con sangre alienígena salpicando en cada enfrentamiento. La decisión de reducir la brutalidad gráfica para enfocarse en la creatividad del combate funciona a favor del espectáculo.

Deck y Thea: una dupla con alma
La gran sorpresa de Badlands es la relación entre Deck y Thea, una androide de Weyland-Yutani interpretada por Elle Fanning. Ella es el corazón de la película: una inteligencia artificial programada con empatía y curiosidad, que aprende tanto del joven Predator como él de ella.
Su química recuerda a los dúos clásicos de ciencia ficción, como Ripley y Bishop en Aliens. Thea aporta ligereza y humor, mientras que Deck encarna la furia y el deseo de aceptación. Su vínculo ofrece momentos de ternura y reflexión en medio del caos, algo que jamás habríamos esperado en una cinta de Predator.
La interpretación de Demetrius Schuster-Kaloa Matangi logra transmitir emociones a través de gestos y posturas más que de palabras, un logro impresionante considerando el maquillaje y la caracterización del personaje. Su Deck es feroz, pero también vulnerable: un guerrero que sangra, duda y evoluciona.
Entre la acción y el simbolismo
Uno de los mayores aciertos de Badlands es su capacidad de equilibrar el espectáculo con la introspección. Las secuencias de combate son tan brutales como estratégicas, pero lo que más destaca es la construcción de la cultura Yaoucha.
La película profundiza en el Código Yaoucha, una serie de mandamientos que definen la conducta de los cazadores. Este elemento, introducido brevemente en Killer of Killers, recibe aquí una exploración más extensa, revelando las reglas, los rituales y los dilemas morales detrás de su sociedad.
Además, Trachtenberg introduce un matiz inesperado: la “ternura” alienígena. Algunos momentos de humor y conexión emocional entre Deck y Thea podrían parecer fuera de lugar, pero terminan fortaleciendo el mensaje central: incluso un depredador puede aprender empatía.
Un cierre digno de una nueva trilogía
La película no se olvida de sus raíces. Los fanáticos reconocerán referencias a Prey, al clásico de 1987 y hasta a la saga Alien. Incluso se menciona el polémico cameo postcréditos de Arnold Schwarzenegger y Danny Glover de Killer of Killers, demostrando que Trachtenberg tiene un plan a largo plazo para este universo.
En lo narrativo, Badlands cierra una trilogía espiritual.
Cada película ha expandido un aspecto distinto del mito: la supervivencia, la cultura y ahora la perspectiva. Al colocar a un Predator como protagonista, Trachtenberg logra que el público se pregunte qué significa realmente ser un cazador… o una presa.
Veredicto final
Predator: Badlands es una reinvención poderosa y emocionante. Su protagonista alienígena se siente más humano que muchos héroes de acción recientes, y su mundo rebosa creatividad y energía.
La película ofrece todo lo que los fans esperan —caza, combate y honor—, pero lo combina con una emotividad inesperada. No es solo una historia de supervivencia, sino de crecimiento y redención.
Calificación: 8.5/10
Una de las mejores entregas modernas de la franquicia, capaz de emocionar, entretener y abrir un nuevo capítulo para el universo Yaoucha.
