Wicked: For Good: Ariana Grande Deslumbra en un Cierre Espectacular

Wicked: For Good llega a los cines como la segunda parte del ambicioso proyecto musical de Jon M. Chu, una adaptación en dos entregas que buscó llevar la magia, la emoción y la oscuridad de Oz a una escala cinematográfica monumental. Tras una exitosa primera película, la secuela tenía la difícil tarea de cumplir con expectativas enormes: debía cerrar una historia amada por millones, expandir los temas políticos y emocionales del musical original, y ofrecer un clímax digno del impacto cultural de Wicked. Afortunadamente, lo logra con personalidad, estilo y un nivel de espectáculo que consolida su lugar como una de las adaptaciones musicales más importantes de la década.

Con una duración de 137 minutos, esta segunda parte completa una saga de casi cinco horas que, en conjunto, ofrece una lectura moderna, madura y profundamente emotiva de la historia de Elphaba y Glinda, dos figuras icónicas cuyos destinos han sido malinterpretados por generaciones.

Wicked: For Good

Ariana Grande Toma el Centro del Escenario

Si la primera parte estuvo dominada por la poderosa interpretación de Cynthia Erivo como Elphaba, Wicked: For Good da un giro interesante al colocar a Ariana Grande al frente del desarrollo emocional. Su Glinda deja de ser simplemente la joven brillante y encantadora que conocimos en la primera entrega; ahora se convierte en una mujer enfrentada a la responsabilidad, al duelo emocional y a los conflictos entre la imagen pública y su identidad real.

Grande sorprende con una actuación tan matizada como magnética. No solo brilla vocalmente —como era de esperarse— sino que aporta una vulnerabilidad inesperada al personaje, especialmente visible en la nueva canción “The Girl in the Bubble”, un número que condensa la presión, el aislamiento y la necesidad de redefinir quién es Glinda más allá de su sonrisa perfecta. Por momentos, Grande parece estar en el mejor papel de su carrera, y su trabajo ha generado una verdadera conversación sobre la posibilidad de que pueda ganar una nominación al Oscar, algo que, en el contexto de un musical, nunca es fácil de lograr.

Su presencia en pantalla se siente más plena y natural que en cualquier proyecto previo, y consigue un equilibrio perfecto entre humor, dramatismo y un poder vocal que se siente casi teatral, incluso en el medio cinematográfico. Cada escena con ella tiene propósito, energía y sensibilidad.


Cynthia Erivo Continúa Como el Ancla Emocional

Aunque en esta segunda parte el foco se inclina hacia Glinda, Cynthia Erivo mantiene su posición como el corazón trágico de Wicked. Su interpretación de Elphaba vuelve a ser intensa y profundamente humana, con una gravedad emocional que sostiene los momentos más oscuros de la trama.

Elphaba sigue siendo el personaje más complejo de la historia, una mujer que busca justicia en un mundo que la demoniza por su apariencia, su poder y su independencia. Erivo lo interpreta con una mezcla de dolor y determinación que resuena con fuerza, especialmente en números musicales como “No Place Like Home”, la nueva canción escrita para la secuela, que se convierte en uno de los momentos más conmovedores de la película.

Algunos críticos han señalado que el guion de esta segunda parte limita ligeramente el arco de Elphaba, otorgándole menos escenas centrales que en la primera entrega. Sin embargo, incluso en sus momentos más silenciosos, Erivo proyecta una presencia poderosa y una vulnerabilidad auténtica que elevan cada una de sus escenas.


Un Reparto Secundario que Eleva la Historia

Uno de los mayores aciertos de Wicked: For Good es su elenco de apoyo, que aporta nuevas dimensiones a la historia conocida de Oz.

  • Jeff Goldblum, como el Mago, entrega una interpretación más compleja y despiadada que la del musical original. Su número “Wonderful” es un espectáculo lleno de carisma e ironía, y al mismo tiempo una crítica aguda a los líderes que manipulan la verdad.
  • Michelle Yeoh, como Madame Morrible, es la encarnación de la propaganda y la manipulación. Su papel adquiere más matices políticos, convirtiéndola en una figura inquietantemente relevante.
  • Marissa Bode, como Nessarose, ofrece una actuación honesta y desgarradora. Su interpretación se siente auténtica y necesaria, aportando una mirada distinta a la tragedia que rodea a su personaje.
  • Jonathan Bailey como Fiyero y Ethan Slater como Boq complementan la historia con personajes masculinos más vulnerables y autocríticos, una decisión que actualiza el sentido emocional del musical.

Un Subtexto Político Más Fuerte y Relevante

A diferencia de la primera parte, Wicked: For Good profundiza en temas políticos y sociales que resuenan con el contexto contemporáneo. La película presenta al Mago como un líder que utiliza la desinformación, el miedo y la propaganda para consolidar su poder. Su testimonio musical en “Wonderful” recuerda a figuras reales que manipulan a las masas, difuminando la línea entre verdad y ficción.

La persecución de los animales parlantes de Oz funciona como una poderosa metáfora sobre el uso de minorías como chivos expiatorios, y la propaganda de Madame Morrible contra Elphaba refleja momentos oscuros de la historia humana.

En paralelo, la película aborda el feminismo desde una perspectiva honesta y sin idealizaciones, mostrando cómo las mujeres deben navegar expectativas contradictorias, críticas injustas y sacrificios personales. La relación entre Glinda y Elphaba —más allá de rivalidades o roles opuestos— emerge como un símbolo de apoyo, crecimiento mutuo y resistencia emocional.


Visuales, Música y Estética: Un Tributo al Teatro Musical

En esta segunda entrega, Jon M. Chu abraza con más firmeza que nunca el lenguaje del teatro musical. Las coreografías, los movimientos de cámara y los números musicales están diseñados para sentirse como una experiencia escénica trasladada al cine, sin perder el impacto visual de una superproducción.

El diseño de producción de Nathan Crowley es más audaz y elaborado que en la primera película, con escenarios inspirados en el art nouveau que envuelven al espectador en un Oz más majestuoso y oscuro. El vestuario de Paul Tazewell, ganador del Oscar por la primera parte, vuelve a deslumbrar con piezas icónicas que aportan color, textura y elegancia.

Musicalmente, aunque esta parte no tiene un número tan explosivo como “Defying Gravity”, sí ofrece momentos memorables a través de nuevas canciones y reinterpretaciones de temas clásicos. La secuela se enfoca más en equilibrio narrativo que en crear un equivalente del gran clímax musical del Acto I original, lo que le da una sensación más íntima y emocional.


Un Cierre Digno para una Saga Legendaria

En definitiva, Wicked: For Good es un cierre satisfactorio, conmovedor y visualmente espectacular que honra al musical original y expande su legado. Aunque la primera mitad puede sentirse más pausada, la segunda parte recupera fuerza y emoción, entregando un final poderoso que celebra la amistad, la justicia y la valentía de ser uno mismo.

Ariana Grande y Cynthia Erivo forman un dúo inolvidable, mientras que Jon M. Chu entrega una visión ambiciosa y cuidadosa de un universo que ha marcado a generaciones. La combinación de música, política, espectáculo y corazón convierte a Wicked: For Good en una de las adaptaciones musicales más destacadas del cine moderno.

Les comparto nuestra reseña en YouTube.

Para que entres en calor, te compartimos la banda sonora en Spotify.

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