John Cena se despide de WWE y cierra una era histórica

En julio de 2024, John Cena se paró en el centro del ring durante Money in the Bank y anunció que 2025 sería su último año en WWE. En ese momento, parecía un futuro distante. Dieciocho meses después, en Saturday Night’s Main Event desde Washington, D.C., ese futuro llegó.

Lo que siguió no fue solo el retiro de una superestrella. Fue el cierre de una de las carreras más influyentes, exitosas y definitorias en la historia de la lucha libre profesional. John Cena no solo se despidió del ring; ayudó a presentar el futuro de WWE mientras enfrentaba, por última vez, su propio legado.


John Cena y el camino hacia su última lucha

Durante el último mes, WWE organizó un torneo para determinar al oponente final de Cena. Aunque el resultado parecía predecible, eso no le restó impacto. Gunther emergió como el retador definitivo.

El contraste no pudo ser más claro. Cena, el rostro de WWE durante dos décadas, símbolo del “Never Give Up”. Gunther, el Ring General, un destructor metódico que no obliga a rendirse, sino que quiebra a sus rivales lentamente.

La narrativa era evidente: el pasado enfrentando al presente implacable.


Una noche pensada para el futuro de WWE

Fiel a su esencia, John Cena se aseguró de que la velada no girara únicamente en torno a él. Saturday Night’s Main Event también sirvió como vitrina para la próxima generación.

Nombres como Oba Femi, Je’Von Evans, Leon Slater y Sol Ruca tuvieron espacios destacados. Todos respondieron a la altura del escenario. El mensaje fue claro: WWE avanza, incluso cuando despide a uno de sus pilares históricos.


Oba Femi demuestra que pertenece al escenario grande

Oba Femi se midió ante Cody Rhodes en una oportunidad crucial. Con apenas dos años reales de experiencia televisiva, Femi mostró presencia, fuerza y seguridad.

No se vio fuera de lugar. Fue competitivo. Conectó con el público de Washington. Incluso cuando un accidente dejó sangrando a Rhodes tras ser lanzado sobre la mesa de comentaristas, Femi mantuvo la compostura.

La interferencia de Drew McIntyre y el final por descalificación fueron decepcionantes, pero entendibles desde la protección creativa. Aun así, Femi salió fortalecido. El cruce posterior con McIntyre dejó sembrada una rivalidad futura que promete mucho cuando Femi llegue al roster principal.


Sol Ruca se roba la atención

Sol Ruca era la menos conocida del grupo. Precisamente por eso, su lucha contra Bayley fue una presentación ideal ante el público general.

Ruca destacó por su atletismo. Cada movimiento captó miradas. El Soul Snatcher volvió a demostrar por qué es uno de los finales más espectaculares de WWE. Bayley entendió su rol y permitió que Ruca brillara.

El resultado fue claro: Ruca entró con una reacción tibia y salió completamente respaldada por el público. Su llegada al roster principal en 2026 parece inevitable.


Velocidad, riesgo y presente en la lucha de relevos

Je’Von Evans y Leon Slater representaron la energía juvenil. AJ Styles y Dragon Lee aportaron experiencia y credibilidad. El combate fue rápido, caótico y diseñado para impresionar.

Styles, quien ha insinuado que 2026 podría ser su último año, encajó perfectamente en esta noche cargada de simbolismo. Su presencia, considerando su histórica rivalidad con Cena, se sintió intencional y significativa.


John Cena vs. Gunther: el adiós definitivo

Durante 20 años, John Cena nunca se rindió. Literalmente. “Never Give Up” definió su carrera. WWE decidió enfrentar ese lema con su opuesto perfecto.

Gunther no gana rápido. Desgasta. Domina. Rompe.

Durante más de 30 minutos, Cena resistió. Ejecutó sus últimos Attitude Adjustments, incluyendo uno desde la tercera cuerda. Aplicó sus últimos Five Knuckle Shuffles. Cada golpe fue recibido con una mezcla de emoción y nostalgia.

Gunther respondió con castigo constante. Chops, llaves, presión. El cuerpo de Cena empezó a traicionarlo.


Un público que finalmente estuvo del lado de Cena

La atmósfera fue única. El público apoyó a Cena sin reservas. Corearon “Don’t give up”. Abuchearon al villano sin pausa. Fue, irónicamente, la reacción que WWE siempre quiso para Cena, pero que nunca tuvo de forma consistente durante su apogeo. Veinte años después, llegó el momento perfecto.


El momento que nadie esperaba

El clímax fue silencioso. Tras varios intercambios entre Attitude Adjustments y llaves de rendición, Cena quedó atrapado.

Y entonces pasó.

John Cena sonrió… y se rindió.

Un gesto breve. Deliberado. En paz. Una imagen que jamás parecía posible. El hombre que nunca se rendía, finalmente lo hizo.

El silencio fue absoluto.


¿La decisión correcta?

La reacción fue de rechazo total. El público quería una última victoria. Abuchearon a la directiva. Triple H fue blanco de cánticos hostiles. Nadie aceptó el resultado en el momento.

La gran incógnita permanece: ¿fue decisión de Cena? Si así fue, el debate se termina. Si no, siempre quedará la duda.

Desde el punto de vista narrativo, el final funciona. Cena ya no puede recorrer ese último kilómetro. Gunther se consolida como el asesino de leyendas. El relevo generacional queda sellado.


Un último homenaje en el ring

Tras la lucha, Cody Rhodes y CM Punk entregaron a Cena el Campeonato de WWE y el Campeonato Mundial Peso Pesado. Cena los sostuvo por última vez.

Un video repasó su carrera. Emociones, recuerdos, historia pura.

Luego, dejó sus tenis y muñequeras en el ring. Caminó por la rampa. Dijo adiós.


El legado de John Cena en WWE

John Cena no tuvo un final feliz. Tuvo uno honesto.

Fue un cierre que representó lo que siempre quiso transmitir: el negocio es más grande que una sola estrella. El futuro importa. El relevo es necesario.

Duele. Pero encaja. Al final, John Cena se despidió como vivió su carrera: poniendo a otros por delante, incluso cuando el público quería algo distinto.

En lo personal no estoy de acuerdo con la decisión. Cena merecía un cierre histórico, pero eso es otro tema.

Así terminó una era irrepetible en la historia de WWE.

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