28 Years Later: The Bone Temple eleva el horror postapocalíptico

Introducción: el regreso de un mundo devastado

El universo iniciado con 28 Days Later vuelve a expandirse de manera ambiciosa con 28 Years Later: The Bone Temple, una secuela directa que continúa los acontecimientos vistos en 28 Years Later. Aunque para algunos espectadores podría sentirse, en un primer vistazo, como un spin-off conceptual, la película funciona claramente como un seguimiento inmediato, tanto a nivel narrativo como temático.

Esta vez, el relevo en la dirección es uno de los cambios más significativos. Nia DaCosta toma el timón, marcando su debut dentro de la saga. El guion permanece en manos de Alex Garland, creador del ADN intelectual y emocional que definió la franquicia desde su origen. La combinación no solo respeta el legado, sino que se atreve a empujarlo hacia terrenos más incómodos y filosóficos.

Han pasado casi tres décadas desde la infección inicial. Gran Bretaña ya no es solo un territorio devastado, sino un ecosistema nuevo, deformado, donde la supervivencia dejó de ser el único objetivo. The Bone Temple propone una pregunta inquietante: ¿qué ocurre cuando el apocalipsis deja de ser una crisis y se convierte en la normalidad?

Compartimos su tráiler.


Dos historias, un mismo destino

La estructura narrativa de la película se apoya en dos líneas argumentales que avanzan en paralelo hasta converger con precisión quirúrgica.

Por un lado, seguimos a Spike, interpretado nuevamente por Alfie Williams, un joven superviviente marcado por los sucesos de la entrega anterior. Tras cruzar el continente, Spike es reclutado de forma violenta por una banda conocida como The Jimmies, un grupo que representa una de las caras más perturbadoras de la humanidad post-infección.

En el otro extremo, regresamos al inquietante Templo de Huesos, donde el Dr. Ian Kelson, interpretado por Ralph Fiennes, continúa sus investigaciones en un aislamiento casi absoluto. Ambos caminos parecen distantes, pero comparten una misma pregunta de fondo: ¿queda algo que merezca llamarse humanidad en este mundo?


El Dr. Kelson y la búsqueda desesperada de humanidad

Ralph Fiennes ofrece una de las interpretaciones más memorables de su carrera reciente como el Dr. Ian Kelson. Médico de cabecera antes del colapso social, Kelson ha pasado casi 28 años construyendo un templo formado por huesos humanos, no como símbolo de barbarie, sino como homenaje a los muertos olvidados.

La grandeza del personaje reside en su contradicción. Su cordura es frágil, casi inexistente, pero su propósito es profundamente humano. Kelson está obsesionado con entender si los infectados han perdido por completo su identidad o si, en algún rincón de su cerebro, aún queda algo que rescatar.

Esta obsesión se materializa en su relación con Samson, un infectado Alpha interpretado por Chai Lewis-Perry. Samson no es un monstruo convencional. Exhibe patrones de conducta que sugieren funciones cerebrales superiores, lo que abre la posibilidad —tan fascinante como aterradora— de una cura o, al menos, de una nueva forma de convivencia.

Estas escenas son, sin duda, las más innovadoras de la película. Garland se atreve a humanizar lo inhumano sin justificarlo, explorando la frontera ética entre ciencia, fe y desesperación.

28 Years Later The Bone Temple

El horror humano: Jimmy Crystal y su culto

Si Kelson representa la esperanza torcida, Jimmy Crystal encarna la completa pérdida moral. Jack O’Connell se transforma en uno de los villanos más perturbadores de la saga como el líder de The Jimmies, un culto sádico de tintes satánicos.

Crystal se autoproclama hijo del diablo y ha construido una comunidad donde la violencia no es un medio, sino un ritual. Sus seguidores pertenecen a una generación que jamás conoció el mundo previo a la infección. Para ellos, la crueldad no es una aberración, sino una costumbre.

La estancia de Spike dentro de este grupo es una de las partes más tensas del filme. Cada escena transmite la sensación de que el verdadero peligro no proviene de los infectados, sino de los seres humanos que han abrazado el caos como identidad. Aquí, The Bone Temple deja claro su mensaje más incómodo: el apocalipsis no creó monstruos; simplemente les dio permiso para existir.


La dirección de Nia DaCosta: una nueva visión estética

El cambio de dirección se siente desde el primer plano. Mientras el estilo de Danny Boyle siempre se caracterizó por una energía frenética y casi documental, DaCosta opta por una aproximación más contenida, pero igual de opresiva.

Su cinematografía es fluida, elegante y profundamente inquietante. Utiliza cámaras ancladas a los actores para reforzar la intimidad emocional y match-cuts visuales que conectan ideas más que acciones. Un ejemplo notable es la transición entre las ruinas de una ciudad y las agujas óseas del Templo, estableciendo un paralelismo entre civilización y culto.

A pesar de las críticas que recibió en otros proyectos de gran escala, DaCosta demuestra aquí una confianza absoluta. No hay concesiones al espectador. Esta es, sin discusión, la entrega más sangrienta de la franquicia. Y, paradójicamente, las escenas más difíciles de ver no son los ataques de los infectados, sino los actos de violencia puramente humanos.


Temas profundos: ¿hay un final para el apocalipsis?

Más allá del terror visceral, 28 Years Later: The Bone Temple funciona como una reflexión sobre el concepto de final. Garland plantea una pregunta incómoda: ¿qué significa “ganar” en un mundo que ya perdió todo?

La película contrasta dos generaciones. Los supervivientes que recuerdan el mundo anterior y los nacidos dentro del desastre. Para los primeros, existe la nostalgia. Para los segundos, solo existe el presente. Este choque generacional alimenta el conflicto ideológico del filme y eleva su discurso por encima del cine de infectados tradicional.

Kelson, con sus recuerdos fragmentados del pasado, se convierte en un símbolo de esa chispa de esperanza. No es optimismo ingenuo. Es la obstinación humana de creer que algo puede mejorar, incluso cuando todo indica lo contrario.


Los puntos más fuertes y las posibles controversias

Lo mejor de la película

  • Ralph Fiennes: Su entrega total sostiene la película. Cada gesto, cada mirada, construye un personaje tan perturbador como conmovedor.
  • Construcción del mundo: El universo se siente vivido, desgastado y coherente tras casi tres décadas de infección.
  • Tono y humor negro: Pequeños momentos de ironía alivian la tensión sin romper la atmósfera.

Lo que podría dividir a la audiencia

  • Sensación de capítulo intermedio: La película deja claro que es parte de una trilogía en desarrollo. No todos encontrarán un cierre satisfactorio.
  • Violencia humana extrema: El énfasis en la brutalidad de The Jimmies puede resultar excesivo para algunos seguidores del concepto original.

Conclusión y veredicto

28 Years Later The Bone Temple Poster

28 Years Later: The Bone Temple es una secuela valiente, incómoda y profundamente ambiciosa. No se limita a repetir fórmulas ni a vivir de la nostalgia. Amplía la mitología de la saga y sé atreve a explorar preguntas morales que pocas películas de terror se atreven a plantear.

La dirección de Nia DaCosta aporta una sensibilidad distinta, más reflexiva y estilizada. Mientras que el guion de Alex Garland mantiene intacto el pulso intelectual que convirtió a esta franquicia en un referente del género. Es una obra que combina lo visceral con lo lírico, el horror explícito con la introspección existencial.

Para quienes disfrutaron la entrega anterior, esta secuela no solo cumple, sino que despierta una inquietante expectativa por el cierre de esta nueva trilogía.

Calificación final: 8/10 – “Es buena”

Leave a Reply