Edgar Wright regresa con una propuesta distinta a su estilo habitual con The Running Man (2025), la nueva adaptación de la novela de Stephen King escrita bajo el seudónimo de Richard Bachman. Lejos de ser un simple remake del clásico de 1987 con Arnold Schwarzenegger, esta versión busca ser más fiel al espíritu del libro: una crítica feroz al poder de los medios, la desigualdad y el espectáculo del sufrimiento humano.
Wright comparte el guion con Michael Beall (Scott Pilgrim vs. the World) y el resultado es una mezcla hábil de acción, sátira y drama con un toque de humor muy contenido. El filme demuestra cómo una historia publicada hace más de cuarenta años sigue siendo tan relevante —y perturbadora— como entonces.
Glen Powell como Ben Richards: El Hombre Contra el Sistema
El alma de la película es Ben Richards, interpretado por Glen Powell, quien entrega una de las actuaciones más completas de su carrera. Richards es un hombre común que, tras perder su empleo y ser marginado del sistema, se ve obligado a participar en el violento reality show “The Running Man” para pagar el tratamiento médico de su hija.
Powell demuestra su versatilidad al pasar de ser un padre desesperado a un superviviente implacable. Su interpretación combina vulnerabilidad y fuerza, recordando que, más allá del espectáculo, The Running Man es la historia de un hombre empujado al límite por una sociedad que lo considera desechable. Su carisma y humanidad mantienen al espectador anclado en la historia incluso cuando el caos se desata a su alrededor.

Un Mundo Distópico Reflejo de Nuestros Miedos
La película retrata un Estados Unidos futurista donde los medios, el gobierno y las corporaciones se han fusionado en una sola entidad todopoderosa. La riqueza está concentrada en unos pocos, y el resto de la población vive en la miseria, vigilada por dispositivos y redes sociales que convierten la delación en una forma de subsistencia.
En este mundo, The Running Man es el entretenimiento nacional: tres competidores deben sobrevivir 30 días mientras son cazados por asesinos profesionales. Pero más allá de la acción, Wright utiliza la premisa para hablar de vigilancia, manipulación mediática y la pérdida de empatía social. La película evita fecharse, lo que le da una inquietante sensación de inmediatez: podría estar ocurriendo mañana.
A diferencia del filme de 1987, que transcurría en una arena cerrada, esta versión amplía el escenario a todo Estados Unidos, haciendo que cada ciudad, dron y teléfono sean parte de la cacería. El público puede ganar dinero delatando al protagonista, creando una sensación de paranoia constante que se siente dolorosamente real en la era digital.
El Elenco Secundario: Entre el Espectáculo y la Crueldad
Edgar Wright ha reunido un reparto excepcional que da vida a un abanico de personajes entre lo grotesco y lo carismático.
- Coleman Domingo deslumbra como Bobby T, el presentador del programa, un manipulador con encanto que encarna la amoralidad del espectáculo moderno. Su presencia domina cada escena, con una sonrisa que esconde una crueldad refinada.
- Josh Brolin interpreta a Dan Killian, el productor del programa, un villano calculador y frío, aunque su arco final se siente algo predecible.
El elenco se complementa con Amelia Jones, Michael Cera, William H. Macy y Lee Pace, quienes aportan momentos de humanidad y tensión. Sin embargo, algunos papeles parecen subutilizados, especialmente Macy, cuyo personaje desaparece demasiado pronto.

Dirección, Estilo y Acción al Estilo Wright
Aunque The Running Man no es tan estilizada como Baby Driver o Scott Pilgrim, Wright demuestra su dominio del ritmo visual. Las secuencias de acción están filmadas con energía y precisión, evitando el exceso de CGI en favor de efectos prácticos que otorgan peso y realismo a cada persecución.
El director de fotografía Chung-Hoon Chung (Oldboy, Last Night in Soho) aporta una estética sucia y arenosa que sustituye el brillo ochentero del filme original por un tono más crudo. El mundo de Wright se siente vivo, decadente y tangible.
La música de Steven Price, ganador del Óscar, mezcla partituras intensas con canciones diegéticas cuidadosamente elegidas, mientras que la edición de Paul Mas mantiene la tensión sin perder claridad narrativa.
Entre las escenas más memorables se encuentra una persecución automovilística rodada desde el interior del maletero y un seguimiento con un dron que parece sacado de una transmisión televisiva. Wright utiliza estos recursos para recordarnos que todo lo que vemos —como en la realidad— está mediado por una cámara.
Críticas: Entre la Sátira y el Blockbuster
Pese a sus virtudes, la película no está exenta de fallos. Con 2 horas y 15 minutos, The Running Man se siente algo excesiva en su segundo acto. Wright intenta incluir demasiado material de la novela, lo que ralentiza la narrativa y diluye parte de la tensión. Además, el guion carece del ingenio habitual del director: los diálogos no son tan afilados, y el humor apenas asoma entre la oscuridad.
Algunos críticos también han señalado que es la película más “convencional” de Wright. Faltan sus característicos montajes rítmicos y las transiciones creativas que definieron su estilo. Esto no la hace mala, pero sí menos personal. El intento de equilibrar la sátira política con la acción masiva termina por suavizar ambos extremos, dejando al espectador con una sensación de que la película “pudo llegar más lejos”.
Veredicto Final: Un Espectáculo con Cerebro
Aun con sus limitaciones, The Running Man (2025) es un éxito sólido. Edgar Wright logra adaptar una historia compleja sin traicionar su esencia ni caer en el cinismo. Glen Powell brilla como un héroe imperfecto y humano, y el mundo que se construye a su alrededor resulta inquietantemente plausible.
El resultado es una película de acción inteligente que funciona tanto como entretenimiento masivo como reflexión social. Puede que no alcance el nivel icónico de las obras más personales de Wright, pero confirma su madurez como cineasta capaz de reinventarse.
Calificación: ★★★★☆ (8/10)
Una distopía trepidante que combina espectáculo, crítica y emoción. Imperdible en pantalla grande. Aquí compartimos su tráiler y nuestra reseña.