Alastair Orr revive el cine de acción clásico con Hunting Jessica Brock

El cine de acción ha evolucionado con el paso de los años, pero no siempre para satisfacer a los fanáticos que crecieron con explosiones reales, persecuciones prácticas y héroes definidos por sus decisiones, no por efectos digitales. En Hunting Jessica Brock, el director Alastair Orr propone una mirada distinta: regresar al espíritu del cine de acción clásico sin perder sensibilidad contemporánea.

Durante una entrevista exclusiva con Cine Geek, Orr explicó que desde el inicio tuvo claro que su película no debía seguir las fórmulas actuales del género. Su objetivo era recuperar la sensación de las producciones de los años 80, aquellas que priorizaban el riesgo físico, la tensión real y la energía cruda de las escenas filmadas en locación.

“Queríamos hacer una película de la vieja escuela”, comentó Orr, haciendo referencia al uso de armas prácticas, explosiones reales y acrobacias ejecutadas frente a cámara. Para el director, esa autenticidad es clave para conectar con el público.

Aquí un vistazo a la película con su tráiler.


Un proyecto que nace del amor por el cine ochentero

La inspiración detrás de Hunting Jessica Brock no surge de una tendencia comercial, sino de una experiencia personal. Orr creció en los años 80, consumiendo cine de acción que definió su forma de entender el medio. Esa influencia se percibe en la estructura del filme, en su ritmo y en la manera en que la acción se integra con los personajes.

Cuando el guion llegó a sus manos, el director vio el potencial para transformarlo en algo distinto. El libreto original fue adaptado para trasladar la historia a Sudáfrica, una decisión que permitió dotar a la película de una identidad visual y cultural propia, alejándola de escenarios genéricos.

Este cambio no fue solo estético. También abrió la puerta a integrar problemáticas reales que aportan peso dramático a la narrativa.


Una heroína que impulsa la historia

Uno de los pilares más importantes del proyecto fue la construcción de su protagonista. Orr fue enfático en que no quería repetir el esquema de “una versión femenina de un héroe masculino”. En su lugar, buscó desarrollar una historia donde la protagonista fuera el centro emocional y narrativo desde el inicio.

La acción no gira alrededor de ella como un accesorio, sino como consecuencia directa de sus decisiones. Este enfoque permite que la película se sienta más orgánica y menos derivativa, algo que Orr considera esencial para que el público conecte con la historia.

HUNTING JESSICA BROK
Danika Jones en Hunting Jessica Brock

Sudáfrica como escenario y contexto narrativo

La decisión de ambientar la película en Sudáfrica también permitió incorporar elementos sociales relevantes. Uno de los más destacados es el tema de la caza furtiva de rinocerontes, una problemática grave en el país. Convertir a los antagonistas en cazadores ilegales fue una elección natural para el director y su equipo.

Sin embargo, Orr aclara que su intención nunca fue promover el país como destino turístico. De hecho, reconoce con humor que suele retratar los lugares donde filma de manera poco convencional. Para él, lo importante es contar historias universales, aunque estén ancladas en contextos específicos.


Villanos con múltiples capas

Otro aspecto que el director destaca con orgullo es la construcción del antagonista. En lugar de presentar a un villano plano, Orr decidió mostrar distintas facetas del personaje según su entorno: cómo actúa frente a sus aliados, cómo se comporta en su relación de pareja y cómo enfrenta sus propias contradicciones.

Este enfoque responde a una idea central del director: las personas no son iguales en todos los contextos. Esa complejidad, aunque no sea exclusiva de Sudáfrica, aporta realismo y profundidad a la historia.


De un pequeño pueblo al set de filmación

El camino de Alastair Orr hacia el cine no fue inmediato. Criado en un pequeño pueblo sudafricano, nunca consideró inicialmente que hacer películas fuera una carrera posible. Todo cambió durante una conversación con su padre en la adolescencia.

Cuando le preguntaron qué quería hacer con su vida, Orr respondió que no lo sabía. La respuesta fue simple pero decisiva: “Tú amas las películas, ¿por qué no haces películas?”. Ese momento marcó el inicio de una vocación que, con el tiempo, se transformó en una carrera profesional.


Creatividad frente a las limitaciones presupuestarias

Como ocurre en muchas producciones independientes, Hunting Jessica Brock enfrentó importantes retos logísticos. Orr explicó que muchas de las escenas planeadas en los storyboards no llegaron intactas al corte final. La falta de tiempo y recursos obligó al equipo a adaptarse constantemente durante el rodaje.

Gracias a su experiencia como editor, el director pudo identificar cuándo tenían suficiente material para que la historia funcionara. Aun así, reconoce que hubo jornadas en las que abandonó el set con dudas sobre si habían logrado lo necesario.


Un homenaje al cine de acción auténtico

El resultado final es una película que apuesta por la acción física, personajes sólidos y una narrativa directa. Hunting Jessica Brock no intenta reinventar el género, sino recordar por qué el cine de acción fue tan influyente durante décadas.

Para Alastair Orr, el objetivo sigue siendo claro: hacer cine honesto, impulsado por la pasión y el respeto por las historias que lo inspiraron a convertirse en director.

Compartimos la entrevista completa. También disponible en Spotify.

Leave a Reply