“Hasta que la celda nos separe” marca un nuevo paso para el cine boricua (Entrevista)

El cine puertorriqueño vive un momento de transformación. Nuevas voces, géneros diversos y propuestas más ambiciosas están redefiniendo la conversación local. Dentro de ese panorama surge Hasta que la celda nos separe, una comedia romántica de crimen dirigida y escrita por Mariana M. Emmanuelli, que estrena en cines el 12 de febrero de 2026.

La película no solo apuesta por una historia fresca y dinámica, sino que introduce un componente transmedia que expande la experiencia más allá de la pantalla tradicional. En Cine Geek tuvimos la oportunidad de conversar con su directora, los protagonistas Gretza Merced Cruz y Andrés López-Alicea, además del productor Gabriel Ramírez Juan, para profundizar en el proceso creativo detrás del proyecto.

Mira el tráiler completo:


Una historia de amor… con atracos incluidos

En Hasta que la celda nos separe, seguimos a Liza y Joseph, una pareja que enfrenta un dilema tan romántico como peligroso. Liza se niega a abandonar Puerto Rico por falta de dinero. Para lograr la boda de sus sueños, convence a su novio de ejecutar un robo que la organización criminal para la que él trabaja había cancelado.

Lo que comienza como un discreto hurto en una galería de arte se transforma rápidamente en una cadena de eventos inesperados. Hay persecuciones, tensión mediática y decisiones que ponen a prueba tanto el amor como la moral de sus protagonistas.

La película combina romance, crimen y humor con una energía que recuerda al cine independiente internacional, pero con identidad boricua marcada.


Ver la película con público: un momento de validación

Durante la entrevista, Mariana M. Emmanuelli compartió lo que significó ver la película por primera vez junto al público.

Después de múltiples visionados durante la postproducción, verla proyectada en sala fue una experiencia distinta. La reacción colectiva, las risas y la emoción compartida se convirtieron en un momento de validación.

Para ella, escuchar que la audiencia entendía y sentía la película fue el verdadero logro.

También fue especial observar la reacción de los actores, quienes veían el resultado final en pantalla grande. Para cualquier director, que su elenco disfrute el trabajo es una señal poderosa de que la visión se logró transmitir.


De películas caseras a la gran pantalla

Para Andrés López-Alicea, este proyecto tiene un significado profundamente personal.

Originario del oeste de Puerto Rico, recordó que desde pequeño hacía películas caseras con sus hermanos. Grababan, editaban y organizaban noches de cine familiares. Esa emoción de crear y luego mostrar el resultado fue una referencia constante al verse ahora en la pantalla grande.

El actor también habló sobre la transición del teatro al cine. En teatro, la narrativa se desarrolla de principio a fin en una sola función. En cine, las escenas se graban fuera de orden. Mantener el arco emocional del personaje fue uno de los retos más grandes.

Hubo momentos en los que debía recordar si su personaje venía de correr o de una escena intensa previa. Esa precisión requiere concentración y una dirección clara.

Y ahí, según destacó, la guía de Mariana fue fundamental.

Hasta que la celda nos separe

El primer protagónico y la responsabilidad emocional

Para Gretza Merced Cruz, la experiencia fue igualmente significativa. Este es su primer protagónico en cine.

Con formación teatral, explicó que el proceso cinematográfico exige una disciplina distinta. En teatro, cada función es única. En cine, una toma puede quedar fijada para siempre.

Memorizar no solo sus líneas, sino también las de sus compañeros, fue clave para mantener ritmo y continuidad. Pero más allá de la técnica, lo importante era conectar.

Para ella, el objetivo final no es solo gustar. Es lograr que la audiencia conecte con la historia y con las emociones de los personajes.


Picaflor Entertainment y el universo transmedia

El productor Gabriel Ramírez Juan habló del proceso de ocho años que llevó a desarrollar esta película bajo el sello de Picaflor Entertainment.

Desde el inicio, la visión no era simplemente hacer una película. Era crear un universo narrativo expandido.

Ahí entra la propuesta transmedia. Además de la historia que se desarrolla en pantalla, el público puede descargar la “Vejigante App” para acceder a contenido adicional en tiempo real. Mensajes clandestinos, pistas y subtramas complementan la experiencia.

Esta iniciativa posiciona la película como pionera dentro del cine puertorriqueño en términos de integración tecnológica.

Según Ramírez Juan, la meta es que el público no solo vea la película, sino que entre en ella.

Hasta que la celda nos separe

Un set seguro y colaborativo

Otro punto destacado en la conversación fue la importancia del ambiente de trabajo.

Mariana resaltó el orgullo de formar parte de una nueva generación de cine puertorriqueño. También subrayó la presencia de mujeres y personas no binarias en posiciones de liderazgo dentro del equipo.

En una industria que muchas veces opera bajo presión intensa, lograr un set seguro, respetuoso y colaborativo fue clave.

Hubo estrés, sí. Pero también acompañamiento y apoyo constante. Esa energía colectiva se refleja en el producto final.


El crecimiento del cine puertorriqueño

La directora expresó entusiasmo por la cantidad de proyectos locales que están surgiendo en los últimos años.

Diversidad de géneros. Nuevas voces. Equipos distintos. Historias relevantes.

Ese ecosistema en expansión permite que películas como Hasta que la celda nos separe encuentren espacio y audiencia.

Para Mariana, formar parte de esta ola es un honor. Y espera que estas producciones inspiren a más cineastas a contar sus propias historias.

Hasta que la celda nos separe

Consejos para la próxima generación

Al final de la entrevista, preguntamos qué consejo darían a quienes quieren comenzar en el cine.

Las respuestas fueron diversas pero complementarias:

  • Gabriel enfatizó la importancia del trabajo colectivo y buscar comunidad.
  • Mariana destacó la necesidad de escuchar.
  • Gretza habló de disciplina y preparación constante.
  • Andrés insistió en moverse con pasión y mantener una energía positiva en el set.

Todos coincidieron en que la industria se fortalece cuando hay colaboración y generosidad.


Más que una película, una experiencia

Hasta que la celda nos separe no es solo una comedia romántica con atracos. Es una declaración sobre hacia dónde puede dirigirse el cine puertorriqueño. Y demuestra que las producciones locales pueden aspirar a estándares de gran escala sin perder identidad.

Con estreno el 12 de febrero de 2026, la película promete risas, tensión y una mirada fresca al amor en circunstancias extremas.

Si quieres conocer más sobre el proceso creativo, las anécdotas del rodaje y la visión detrás del proyecto, no te pierdas la conversación completa.

Mira la entrevista aquí:

El cine boricua sigue creciendo. Y propuestas como esta confirman que hay historias potentes esperando ser contadas.

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