Siete años después del estreno de The Rise of Skywalker, la franquicia de Star Wars finalmente regresa a las salas de cine con The Mandalorian & Grogu. Dirigida por Jon Favreau y escrita en colaboración con Dave Filoni, la película busca atraer nuevamente a las audiencias generales tras el éxito masivo de la serie de Disney+, posicionando a Din Djarin y a su hijo adoptivo en una aventura que, aunque visualmente impresionante, ha generado un intenso debate sobre si realmente justifica su existencia como evento cinematográfico. Compartimos su tráiler.
Una trama simple en un universo en expansión
La historia es, en esencia, directa y sencilla. Situada después de los eventos de la tercera temporada, encontramos a Mando, interpretado por Pedro Pascal, y Grogu trabajando como cazarrecompensas contratados por la Nueva República para dar caza a remanentes imperiales. Sin embargo, el conflicto principal se desvía rápidamente hacia un drama familiar dentro del mundo criminal cuando la Coronel Ward —interpretada por Sigourney Weaver— les encarga capturar a Radha el Hutt, el hijo adulto del fallecido Jabba.
A diferencia de lo que sugerían los tráileres, los verdaderos antagonistas no son los señores de la guerra imperiales, sino los gemelos Hutt, quienes buscan consolidar el poder tras su fracasado intento en Tatooine, visto en The Book of Boba Fett. En medio de esto, el cazarrecompensas Embo, personaje querido por los fans de The Clone Wars, aparece como una amenaza formidable que pone a prueba las habilidades de Din Djarin.
El factor Grogu: de mercancía a protagonista activo
Uno de los puntos más destacados por la crítica es la evolución de Grogu. Mientras que en la serie solía ser el “factor ternura” o un motor para el desarrollo de Mando, en esta película se le otorga una mayor autonomía. Por primera vez, lo vemos operando de manera independiente durante gran parte del clímax, cuidando a un Mando debilitado e incluso protagonizando escenas de acción dinámicas, como una persecución en un cochecito de bebé que alcanza velocidades dignas de un pod racer.
“Su relación con Mando sigue siendo el corazón emocional del filme, una dinámica de padre e hijo que resuena profundamente en pantalla grande.”
Aun así, algunos críticos señalan que Grogu sigue siendo usado principalmente para “provocar” a la audiencia con su ternura y sus hábitos alimenticios, sin consecuencias reales por sus actos impulsivos. No obstante, las secuencias filmadas en IMAX realzan la escala de su vínculo con Mando de una forma que la televisión nunca podría replicar.

Radha el Hutt y la sombra de Jabba
La gran sorpresa de la película es Radha el Hutt, interpretado por Jeremy Allen White. Radha es el mismo bebé que Anakin Skywalker y Ahsoka Tano rescataron en la película animada de The Clone Wars, y su arco en este filme es quizás el más completo. Busca desesperadamente escapar de la sombra de su padre y ser juzgado por sus propios méritos, no por los pecados de Jabba.
La actuación de White, procesada digitalmente para darle el peso vocal de un Hutt, aporta una sensibilidad inusual a la especie. Radha no solo demuestra ser un luchador capaz —empleando movimientos de lucha libre que recuerdan al “giro de la muerte” de un caimán— sino que establece una conexión empática genuina con Grogu.

¿Película o temporada condensada?
El punto de mayor fricción entre los analistas es la estructura del filme. Muchos coinciden en que The Mandalorian & Grogu se sienten como varios episodios de la serie editados juntos: la película se mueve de locación en locación —desde planetas helados hasta el puerto espacial de Navarro— con un ritmo que recuerda más a un maratón de televisión que a una narrativa cinematográfica con un propósito temático sólido.
Este enfoque “seguro” diseñado por Favreau busca ser accesible para quienes nunca han visto la serie, pero para los fans más entregados resulta en una falta de progreso real en el lore de Star Wars. Mando, por su parte, apenas sufre desarrollo de personaje; comienza y termina el filme siendo esencialmente el mismo guerrero estoico e invencible, lo que hace que los riesgos se sientan artificialmente bajos.
Excelencia técnica y musical
Donde la película brilla sin lugar a dudas es en su apartado técnico. El uso de miniaturas y animación fotograma a fotograma —stop-motion supervisado por el equipo de Phil Tippett— otorga a las batallas de droides y criaturas un encanto táctico que evoca la trilogía original y las películas de los años 80. La batalla final en Nal Hutta aprovecha al máximo el presupuesto cinematográfico para mostrar ejércitos y naves a una escala imposible para la televisión.

La banda sonora de Ludwig Göransson vuelve a ser el pilar fundamental de la identidad de la saga. Göransson se consolida como sucesor de John Williams, mezclando sintetizadores y música electrónica con temas clásicos, creando una atmósfera que se siente como un Western cruzado con Blade Runner. Los Anzellins —la especie de Babu Frik— se roban el espectáculo con su humor y habilidades técnicas, convirtiéndose en lo más memorable para muchos espectadores.
Conclusión: una apuesta segura en tiempos inciertos
The Mandalorian & Grogu es una película diseñada para complacer a la mayor cantidad de público posible sin tomar riesgos innecesarios. Es un espectáculo visual que brilla en la pantalla grande, especialmente en IMAX, y que reafirma por qué estos personajes se convirtieron en un fenómeno cultural.
Sin embargo, su evidente falta de peso narrativo y su negativa a profundizar en la mitología de los Jedi o los mandalorianos la dejan en una posición extraña. Es una aventura divertida, secretos para los fanáticos y acción trepidante, pero que deja a los fans preguntándose si Star Wars realmente ha regresado con una visión renovada o si simplemente está reciclando sus éxitos más seguros para garantizar la taquilla.
En última instancia, si buscas una experiencia emocionante y visualmente deslumbrante para compartir en familia, esta película cumple con creces. Pero si esperabas un capítulo que cambiara el curso de la galaxia, quizás debas esperar a la segunda temporada de Ahsoka.