El cine puertorriqueño sigue llevando grandes historias a la pantalla grande y en esta ocasión le toca el turno a Extranjera. Escrita y dirigida por Michelle Malley Campos, la película arranca en un ambiente que lamentablemente conocemos muy bien: la corrupción en la política. Pero lo que parece el punto de partida de un drama político termina siendo la excusa para algo mucho más íntimo, un viaje de reconstrucción personal que cruza medio planeta.
De qué trata
Epa, interpretada por Aris Mejías, se ve afectada por un escándalo que envuelve a su padre, interpretado por Daniel Lugo. Ante el peso de ese apellido manchado, decide abandonar la isla y reencontrarse con su madre, interpretada por Patricia Reyes Spíndola, con quien no mantiene relación desde hace años. Lo que sigue es un recorrido que enfrenta a Epa no solo con su madre, sino consigo misma: con la vida que dice querer, con la que realmente vive y con las decisiones que ha evitado tomar. Aquí el tráiler.
Actuaciones de primer orden
Sobre los hombros de Mejías cae la responsabilidad de llevar la historia y lo hace de manera majestuosa. Epa no es un personaje fácil de querer. Está llena de desperfectos, viene de una vida privilegiada aunque no lo reconoce, y aunque tiene aspiraciones de artista, se ha quedado encerrada en su rol de maestra convenciéndose de que está bien. Mejías logra que esas contradicciones se sientan humanas y no caricaturescas, y a lo largo de la historia vemos el crecimiento de Epa frente a nosotros sin que la película necesite subrayarlo.
Como toda persona, Epa necesita una buena amiga, y esa es Milagros, interpretada por Eyra Agüero. La química entre ambas es espectacular y funciona como el ancla emocional de la primera parte de la película. Milagros es la voz que dice lo que Epa no quiere escuchar, y por eso se convierte en una gran aliada en este proceso.
Reyes Spíndola, por su parte, entrega una interpretación majestuosa, especialmente al construir la tensión entre madre e hija. La película tiene la inteligencia de no pintar a ninguna de las dos como villana. Conocemos las razones detrás de las decisiones de cada una, pero también cuán difíciles fueron y cómo marcaron sus vidas. Ese equilibrio es lo que hace que sus escenas juntas duelan de verdad.
Viaje a lo desconocido
Al estar filmada en Puerto Rico y en Taiwán, la película nos muestra el contraste entre ambas culturas, y Malley Campos lo maneja con efectividad. No se trata de un choque cultural convertido en chiste, sino de ver cómo Epa, acostumbrada a ser el centro de su propio mundo, tiene que aprender a moverse en un lugar donde nadie sabe quién es ni quién es su padre. Ahí está, precisamente, el sentido del título.
Es en Taiwán donde conocemos a los personajes de Lin Yao, Michelle Kao y eLynn, quienes entablan amistad con Epa y le ofrecen una perspectiva distinta de lo que significa pertenecer a un lugar. Y como en todas partes del mundo hay un boricua, ese es el caso de Gabriel Leyva, quien interpreta a Eros. Incluso hay una escena en un karaoke que dejará a muchos hablando por la selección de la canción, uno de esos momentos que conectan con el público boricua sin necesidad de explicación.
Debo incluir a Taiwán como un personaje más, porque en pantalla se ve hermoso y sirve de grandioso lienzo para ver a los personajes vivir. La directora de fotografía, Jeannice Mustafa, regala escenas preciosas no solo de Taiwán, sino también del Puerto Rico que conocemos. Ese contraste visual entre la isla y la ciudad asiática sostiene buena parte del discurso de la película: Epa cambia porque cambia lo que la rodea.

Crítica social
Un detalle que se observa es la crítica social a males que lamentablemente no solo vivimos en Puerto Rico, sino en todo el mundo. La corrupción política es el más evidente, y aunque la película no la convierte en su tema central, su sombra acompaña a Epa durante todo el viaje. Es el motor que la expulsa de la isla y la razón por la que no puede simplemente regresar.
Pero hay otra crítica igual de importante y mucho menos discutida: el menosprecio hacia los maestros, en particular hacia quienes se dedican a enseñar las artes. Epa es maestra y vemos el trato directo que recibe por su rol, así como la manera en que sus propios colegas la minimizan por dedicarse a las artes. Es un comentario pequeño en apariencia, pero que dice mucho sobre cómo valoramos la educación artística en nuestra sociedad, y Malley Campos lo integra a la historia sin convertirlo en discurso.
Reacción
Extranjera es una grandiosa película. No solo por ser hecha por puertorriqueños, sino por el riesgo de hacer algo diferente a lo que conocemos en nuestro cine. Sacar la historia de la isla, filmar en otro continente y confiar en un personaje protagónico imperfecto son decisiones que pudieron salir mal y aquí salen bien.
Este año ha sido de suma importancia para nuestra industria, con producciones locales como Esta Isla y De Tal Palo, y ahora Extranjera se suma a esa gran filmografía de Puerto Rico. Es el tipo de película que demuestra que el cine boricua puede hablar de nosotros mismos incluso cuando la cámara está a miles de millas de casa.
Calificación
9 de 10