Digger: Iñárritu y Tom Cruise se burlan del fin del mundo | Reseña

La campaña publicitaria de Digger (2026) pasará a la historia como uno de los ejercicios de ilusión comercial más astutos de la industria. Warner Bros. nos vendió una superproducción de desastres con Tom Cruise como un extravagante magnate petrolero que desata una crisis ecológica y luego debe salvar al mundo. Esa película existe, pero solo por un rato. Lo que entrega Alejandro González Iñárritu es una sátira metatextual audaz, caótica y divisiva, de las que se aman, se odian o se debaten durante horas a la salida de la sala.

Lo que te vendió el tráiler

Durante sus primeros veinticinco minutos, Digger funciona tal como prometía el material promocional. Conocemos a Digger Rockwell (Cruise), un megamillonario petrolero del sur de Estados Unidos con una arrogancia sin límites y una fijación afectiva tan extraña como cruel por Maggie, su gata de casi treinta años, a la que mantiene con vida por métodos discutibles.

Mientras Digger ignora los informes científicos sobre sus prospecciones en el Ártico y Groenlandia, una explosión en una plataforma desprende un iceberg colosal bautizado “Judy”, que avanza hacia Europa con la amenaza de maremotos e inundaciones masivas. Entra entonces en escena el Dr. Ganesh (Riz Ahmed), un científico que intenta explicar la gravedad de la crisis a un gobierno encabezado por el presidente Compson (John Goodman). Como era de esperarse, los líderes políticos y corporativos se preocupan más por controlar el relato que por las evidencias.

Hasta aquí, todo parece un blockbuster ecológico con esteroides satíricos. Y ahí está precisamente la trampa. No diremos más: la película se disfruta mejor si llegas sin saber hacia dónde gira.

Una sátira con muchos blancos

El guion, coescrito por Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone y Sabina Berman, dispara contra la avaricia corporativa y la irresponsabilidad política sin demasiada sutileza, y eso parece deliberado. Compson y su círculo funcionan como una caricatura abierta de líderes reales de la extrema derecha como Donald Trump, Elon Musk o Javier Milei. La película deja claro que los discursos políticos actuales a menudo bordean el ridículo por cuenta propia.

Pero Iñárritu no se conforma con señalar a los poderosos. La cinta también cuestiona el papel del arte y del humor en tiempos de crisis: ¿la sátira nos ayuda a procesar la tragedia o funciona como un anestésico que nos acomoda mientras el mundo se derrumba? La película no ofrece una respuesta cómoda, y esa es a la vez su mayor virtud y su punto más frustrante.

Actuaciones

Tom Cruise se lanza a uno de los trabajos más arriesgados de su carrera. Lejos de la imagen de héroe de acción que lo define, abraza lo grotesco y lo vulnerable, ayudado por las minuciosas prótesis del maquillador Kazu Hiro. Es una interpretación que demuestra que, a estas alturas, sigue dispuesto a jugarse su imagen.

Riz Ahmed es, para muchos, lo mejor del reparto. Su Dr. Ganesh oscila entre el patetismo, la lucidez científica y un sentido del ritmo cómico hilarante. John Goodman, por su parte, resulta desbordante y polarizante: su presidente parodia lleva el histrionismo a límites que han dividido a la crítica y probablemente dividirán también a la audiencia.

Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg, Sophie Wilde y Jesse Plemons completan un elenco de primer nivel que asume con energía el tono grotesco de la propuesta.

Apartado técnico

Si hay un terreno donde Digger no admite discusión, es el técnico. Emmanuel “Chivo” Lubezki rueda en celuloide de 35 mm con formato VistaVision y utiliza los aspectos de pantalla de manera consciente. Sus lentes de gran angular y planos contrapicados deforman los rostros y acentúan lo farsesco, mientras que en otros momentos apuesta por un look panorámico de sombras pronunciadas y colores saturados. Prefiero no detallar cuándo ocurre cada cosa; parte del placer es descubrirlo en pantalla.

El opulento diseño de producción de Dennis Gassner construye un mundo visualmente excesivo, y la partitura vanguardista de Cosmo Sheldrake, con órgano, cantos de aves y goteos de agua, resulta disonante en el mejor sentido y refuerza la atmósfera surrealista. Para quienes disfrutamos del cine como oficio, es un placer ver esta maquinaria trabajando a semejante nivel.

Lo que no funciona

No todo alcanza el mismo nivel. La densidad conceptual y el distanciamiento emocional pueden resultar desconcertantes, y hay momentos en que el caos pesa más que la claridad. La película está más interesada en provocar que en conmover, algo que dejará frío a parte del público. Y quien entre esperando el blockbuster del tráiler saldrá frustrado, porque Digger rehúsa cumplir esa promesa.

Veredicto

Digger es una de las propuestas más audaces, provocadoras y difíciles de clasificar del cine reciente. Su virtuosismo técnico y el compromiso interpretativo de Cruise la convierten en un monumento al riesgo artístico, aunque su frialdad emocional y su exceso conceptual le cobran factura. Es una película imperfecta pero fascinante, que invita a debatir sobre el poder, el cambio climático y el espejo del arte. Entra sin spoilers y con la mente abierta.

Calificación: 6.5 de 10

Leave a Reply