Julio Román y Viviana Rodríguez hablan de hacer cine en pareja con Soul Snatchers

Detrás de Soul Snatchers hay una historia tan personal como la que vemos en pantalla: la de Julio Román y Viviana Rodríguez, una pareja que lleva décadas soñando, grabando y creando juntos. En Cine Geek conversamos con el director y guionista y con su esposa, junto a mi esposa Liza Rincón, sobre cómo es hacer cine en pareja. Fue una charla distinta, entre dos matrimonios que también trabajan juntos.

Una historia de fe y suspenso

Dirigida por Román, quien escribió el guion junto a César Castillo, Soul Snatchers sigue a Emmanuel, un hombre de fe inquebrantable que regresa con su familia a la remota isla donde creció para abrir una escuela de música para niños y niñas huérfanos. Lo que empieza como una misión de esperanza se convierte en un enfrentamiento con fuerzas invisibles que amenazan su propósito, su fe y la unidad de su familia. Es además el primer largometraje de Román filmado completamente en inglés, con la meta de llegar a más países.

Tráiler oficial de Soul Snatchers.

Tres roles para Viviana

Viviana cuenta que ha estado en todas las películas de Julio como su “cheerleader”, apoyando en cada área. En Soul Snatchers, sin embargo, su aportación fue mucho mayor. Interpreta a Rebeca, la mamá de la familia protagonista, y dirigió el Departamento de Vestuario. Además, siguió con lo que describe como un trabajo 24/7: ser esposa y mamá de sus dos niños, de diez y ocho años.

Es la primera vez que dirige ese departamento. Antes no podía asumir una responsabilidad tan demandante porque sus hijos eran muy pequeños. Esta vez, explicó, el mundo de la película es muy distinto a lo que se acostumbra ver y hacía falta alguien que entendiera con claridad la visión de Julio. Aun así, admitió que es muchísimo trabajo.

Del grupo de jóvenes al cine

La colaboración entre ambos no nació en un set profesional. Se conocieron de adolescentes en el grupo de jóvenes de su iglesia. Julio ya tenía pasión por las grabaciones y la actuación, y empezaron a hacer videos cortos y cómicos, con Viviana apoyando en todo lo que podía. “Ese fue nuestro campo de aprendizaje”, dijo ella. Todo lo que Julio veía en películas, libros y sus estudios universitarios de cine lo ponía en práctica primero con aquel grupo. La comedia que hoy aparece en sus películas viene de esos años.

Julio recordó una anécdota que resume ese recorrido. En Nosotros los de la Fe hay una toma con efecto visual que él había hecho en 2005 con los jóvenes, sin efectos digitales, solo con cámara e ingenio. Cuando el equipo de VFX no entendía cómo lograrla, buscó aquel video viejo y les dijo: “esta es la toma que yo quiero”. Así la hicieron. “Cero dólares”, resumió Viviana entre risas, y yo lo llamé cine guerrilla.

Esa raíz explica el cariño con que hablan de los jóvenes que participan en sus producciones. Julio reconoció que son un reto por la energía que traen, pero también una bendición. Ven el cine como un sueño, con una inocencia que le recuerda lo especial que es hacer una película. Ambos sirvieron durante años con jóvenes en su iglesia, y estar con ellos, dijo, es algo que disfrutan mucho.

Esposos en casa, equipo en el set

La parte más reveladora de la conversación fue la dinámica de trabajar juntos. Julio admitió que ver a Viviana en escenas emocionalmente duras fue difícil: aunque ella interprete a un personaje, “uno sigue viendo a su esposa”. Y nadie conoce el proyecto mejor que ella, pues lo escucha desde la primera sinopsis, escrita en 2002.

También hubo humor. Contó que a las dos de la madrugada, cuando él solo quería descansar, la diseñadora de vestuario sacaba el celular para mostrarle ideas desde la cama. Normalmente, dijo, cada día en un set es como ir a la guerra y llegar a casa lo ancla a la realidad. En esta película, la guerra lo siguió hasta la casa.

En el set, sin embargo, las reglas cambian. “Te amo con todo mi corazón, pero si el vestuario no funciona, no funciona y te lo voy a decir”, afirmó Julio. Para él, su trabajo es servir a la película y unir a los artistas para contar la historia, y eso implica alinear lo que no encaja, sin importar quién lo hizo.

Viviana lo vive desde el otro lado. Siente una presión mayor precisamente por ser la esposa del director. “No quiero defraudar el proyecto”, explicó, y aclaró que no se siente una empleada más. Es quien llega a casa con los dolores de cabeza del día de filmación para calmarlo y decirle que siguen adelante. Liza resumió esa lección: hay que saber separar al esposo del compañero de trabajo y dejar el “mi amor” para la casa.

Un sueño de equipo

Soul Snatchers poster

Román describe Soul Snatchers como la materialización de un sueño que lleva más de 20 años incubándose. Viviana insiste en que el cine no se hace solo. Es un arte de equipo que depende de luces, cámaras, grip, vestuario, maquillaje, arte, locaciones y producción. Su deseo en cada set es que exista una cultura saludable donde todos trabajen juntos por un mismo objetivo. Por eso le emocionó ver, en el festival de Mayagüez, a miembros del equipo expresar su apoyo no solo a Julio, sino al proyecto. “Yo soy la fan número uno”, dijo.

El mensaje que Román quiere que el público se lleve es claro: lo más importante es permanecer en el amor de Dios, porque una sola decisión equivocada puede llevarnos por un camino muy oscuro. “La lucha espiritual es real”, señaló.

La película, filmada en San Juan, Caguas, Vega Baja, Río Piedras y Río Grande, está encabezada por Cameron Arnett, William Oliver, Carla Adell, Rebecca Rogers, Waleska Morales y Mathew Morales, de Miel San Marcos, junto a Viviana Rodríguez y otros actores.

Soul Snatchers ya está en cartelera en Caribbean Cinemas. Para más información, visita soulsnatchersfilm.com.

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