Wake Up Dead Man eleva la saga Knives Out a otro nivel (Reseña)

Wake Up Dead Man: A Knives Out Mystery marca la tercera entrega de la aclamada saga creada por Rian Johnson y confirma que Knives Out ya no es solo una franquicia, sino una trilogía autoral con identidad propia. Aunque las películas están unidas por la presencia del excéntrico detective Benoit Blanc (Daniel Craig), cada capítulo se siente distinto en tono, temática y ambición narrativa. Si Knives Out apostó por un misterio clásico al estilo Agatha Christie y Glass Onion se inclinó por la sátira moderna, esta nueva entrega se adentra en un terreno más oscuro: un misterio gótico, cargado de simbolismo religioso y una atmósfera inquietante.

La película llega con un estreno peculiar. Su lanzamiento en cines ha sido limitado, con funciones principalmente en salas independientes y complejos pequeños. Para la mayoría del público, la verdadera cita será su estreno en Netflix el 12 de diciembre. A diferencia de Glass Onion, que gozó de una exhibición teatral más amplia, Wake Up Dead Man reduce su presencia en salas, una decisión que resulta curiosa considerando su calidad y ambición cinematográfica.


Una trama marcada por la fe, el misterio y la radicalización

Al igual que en la entrega anterior, la historia presenta un misterio completamente nuevo, sin depender narrativamente de las películas previas. El único personaje recurrente es Benoit Blanc, pero esta vez el entorno es radicalmente distinto. La acción se sitúa en una pequeña parroquia del norte del estado de Nueva York, liderada por el Monseñor Jefferson Wixs, interpretado con intensidad por Josh Brolin.

Wixs es un sacerdote autoritario, amargado y dominante, que gobierna su comunidad con un discurso de miedo y control. La dinámica del lugar cambia con la llegada del Padre Jud, interpretado por Josh O’Connor. Jud es un joven sacerdote con un pasado poco convencional: dejó el sacerdocio, se convirtió en boxeador y ahora regresa a la Iglesia con una fe renovada, aunque frágil.

El detonante del misterio ocurre en Viernes Santo, cuando aparece un cuerpo en circunstancias imposibles. El crimen, descrito como un “misterio de habitación cerrada”, atrae la atención de Benoit Blanc. La víctima muere en un espacio reducido, con una sola entrada vigilada, lo que plantea una pregunta inquietante: ¿cómo ocurrió el asesinato?

El elenco secundario es tan sólido como diverso. Glenn Close interpreta a la secretaria de la iglesia, una figura silenciosa que parece saber más de lo que dice. Andrew Scott da vida a un escritor venido a menos, Kerry Washington encarna a una abogada influyente y Jeremy Renner aparece como el médico del pueblo. El trabajo de casting de Brett How y Mary Vernu es impecable, reuniendo un grupo de personajes que enriquecen el misterio y aportan múltiples capas al relato.

Wake Up Dead Man: A Knives Out Mystery
Daniel Craig, Josh O’Connor y Rian Johnson.

Interpretaciones que elevan el relato

Aunque el reparto está lleno de actuaciones destacadas, hay tres nombres que sobresalen con claridad: Daniel Craig, Josh O’Connor y Glenn Close.

Josh O’Connor carga con gran parte del peso emocional de la película. La historia se articula, en gran medida, desde su punto de vista. Su transformación, de un sacerdote idealista y empático a un hombre desgastado por la manipulación y el fanatismo, resulta profundamente conmovedora. O’Connor ofrece una interpretación contenida y humana, abordando la fe desde un lugar honesto que conecta tanto con creyentes como con escépticos. El Padre Jud es un personaje cálido, genuino y accesible, lo que hace aún más doloroso presenciar su crisis espiritual.

Josh Brolin, por su parte, entrega una actuación intimidante como el Monseñor Wixs. Su personaje representa el peligro de la radicalización y el poder de las figuras autoritarias dentro de comunidades cerradas. Johnson utiliza a Wixs para explorar cómo el miedo y la manipulación pueden convertir la fe en un arma.

Glenn Close se roba cada escena en la que aparece. Como la empleada más antigua de la iglesia, su personaje es un enigma constante. Su interpretación juega con silencios, miradas y dobles intenciones, dejando al espectador preguntándose cuánto sabe realmente. Su trabajo es tan sólido que merece ser considerado seriamente en la temporada de premios.


Benoit Blanc frente a su mayor desafío

Daniel Craig vuelve a adueñarse del papel de Benoit Blanc, un personaje que ya es icónico dentro del cine de misterio moderno. En esta ocasión, Blanc enfrenta algo más que un crimen complejo: una crisis personal. No se trata de una pérdida de fe religiosa, sino de una duda profunda sobre sus propias habilidades como detective.

Resulta fascinante ver a Blanc paralizado ante un misterio que parece irresoluble. Este conflicto interno añade nuevas capas al personaje, sin sacrificar su humor negro ni su arrogancia encantadora. Para los habitantes del pueblo, el asesinato es el evento más grande de sus vidas. Para Blanc, como él mismo dice, “es un martes”.

Es importante destacar que Blanc no aparece hasta pasada la primera media hora de la película. Lejos de ser un problema, esta decisión narrativa permite que Johnson establezca el conflicto central y genere una división emocional en la audiencia antes de introducir al detective.


Dirección, tono y una estética poderosa

Wake Up Dead Man es la entrega más oscura y dramática de la trilogía. Todo esto sin abandonar el humor característico de la saga. Johnson equilibra reflexiones profundas sobre la fe y la manipulación con momentos de comedia física y diálogos ingeniosos que recuerdan, por momentos, al cine de Mel Brooks.

Visualmente, la película es la más ambiciosa de las tres. La iconografía religiosa y la ambientación de la antigua catedral aportan una identidad visual poderosa. Con la cinematografía destaca por su uso simbólico de la luz natural. La iluminación cambia según el tono emocional de cada testimonio, reforzando temáticamente la dualidad entre esperanza y oscuridad.

Wake Up Dead Man: A Knives Out Mystery - Daniel Craig, Josh O’Connor y Rian Johnson.
Daniel Craig, Josh O’Connor y Rian Johnson.

Un misterio diseñado para involucrar al espectador

Uno de los mayores aciertos de Wake Up Dead Man es su diseño narrativo. Rian Johnson construye un enigma que no solo se observa, sino que se resuelve mentalmente junto al protagonista. A diferencia de entregas anteriores, aquí el espectador siente que está colaborando activamente con Benoit Blanc.

Aunque algunas pistas pueden parecer evidentes, la resolución final logra sorprender. Las respuestas no son simples ni inmediatas. Las pistas sembradas a lo largo del metraje cobran sentido solo al final, una característica esencial de un gran misterio.


Conclusión

Wake Up Dead Man: A Knives Out Mystery ha sido considerada por muchos críticos como la mejor entrega de la saga. Su historia es más cohesionada, sus personajes están mejor conectados y su resolución resulta más satisfactoria que la de Glass Onion. Si disfrutaste las películas anteriores, esta te encantará. Y si la segunda entrega no terminó de convencerte, esta tercera película es una razón más que válida para darle otra oportunidad a la franquicia.

Rian Johnson demuestra, una vez más, que el género del misterio sigue vivo, evolucionando y ofreciendo propuestas inteligentes, provocadoras y profundamente entretenidas.

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