La franquicia de terror iniciada por James Wan y Leigh Whannell llega a su sexta entrega con Insidious: Out of the Further (2026), dirigida por Jacob Chase. Tras el cierre de la tormentosa historia de la familia Lambert en The Red Door (2023), esta nueva producción cambia de rumbo y centra su atención en un nuevo grupo de víctimas que se enfrenta a los terrores del Más Allá (The Further). La película intenta revitalizar la saga introduciendo conceptos inéditos, aunque termina viéndose lastrada por un tercer acto enrevesado y por explicaciones que confunden más de lo que aclaran. Aquí compartimos su tráiler.
Una nueva familia, un viejo temor
La historia sigue a Gemma (interpretada con vulnerabilidad por Amelia Eve), una higienista dental atormentada por un trauma infantil: en 1999 presenció la brutal muerte de su madre. Veinte años después, Gemma intenta ser una madre presente para su hija de nueve años, Maya (Island Austin). Su novio policía, Nick (Brandon Perea), nota que las pesadillas de Gemma empeoran y sugiere que la casa podría estar maldita. Pero la realidad resulta mucho más perturbadora: Gemma es una “Mensajera” (Courier). Esto significa que, al viajar por el Más Allá mientras duerme, posee el poder de transportar objetos físicos y entidades espirituales de regreso al mundo material.
Este codiciado talento despierta el interés de Cyrus Lamb (Sam Spruell), un siniestro líder de culto atrapado en el limbo que ansía escapar hacia nuestra realidad. Para forzar a Gemma a abrir el portal, Cyrus recluta a tres espíritus acólitos —un trío de ancianos de aspecto sumamente espeluznante— que se mudan al vecindario para acechar a la familia. A partir de esta premisa, la película plantea que las fronteras entre el Más Allá y el mundo de los vivos ya no son seguras, lo que permite que los demonios intenten cruzar de forma definitiva. Es una idea con potencial: al fin y al cabo, buena parte del atractivo de la saga siempre ha sido la sensación de que ese mundo espectral podría filtrarse en el nuestro sin previo aviso.
El terror que sí funciona
El mayor triunfo de Jacob Chase reside en la dirección de sus logradas secuencias de tensión. El director demuestra un excelente manejo del suspenso y del terror corporal en dos escenas particularmente memorables. La primera ocurre cuando Gemma se adentra en un fuerte de cojines construido por su hija Maya, el cual se transforma de repente en un laberinto claustrofóbico e interminable dentro del Más Allá, donde peligrosos demonios acechan en cada esquina. Es un giro visual inteligente: convertir un objeto tan inocente y cotidiano —un fuerte de almohadas— en la puerta de entrada al horror es el tipo de recurso que ha definido a la franquicia desde sus inicios.
La segunda secuencia explota, de manera grotesca, la fobia al dentista. En su consultorio, Gemma atiende a un anciano que resulta ser uno de los acólitos de Cyrus; la limpieza de una dentadura repleta de residuos viscosos, dobles colmillos y cabello humano es tan desagradable que pondrá a prueba a los espectadores más curtidos. Ambos momentos demuestran que, cuando se trata de construir tensión desde lo cotidiano, Chase entiende perfectamente el ADN que hizo funcionar a las mejores entregas de la saga.
Cuando la mitología se vuelve un obstáculo
No obstante, la película tropieza de manera evidente cuando intenta justificar las complejas reglas de su nueva mitología. El ritmo decae notablemente debido a escenas sobrecargadas de exposición teórica, como si el guion no confiara en que el público pudiera intuir las reglas del Más Allá sin que se las expliquen en voz alta, una y otra vez.
El ejemplo más flagrante ocurre cuando Gemma y su familia acuden a Clare (Maisie Richardson-Sellers), una tatuadora y médium que sirve de canal para comunicarse con el fantasma de la icónica Elise Rainier (Lin Shaye). En una secuencia tan ridícula como innecesaria, Clare intenta explicar el enrevesado plan de Elise utilizando gajos de naranja troceados, una metáfora tan confusa que saca por completo al espectador de la atmósfera de terror que la película había construido con tanto esmero. Aunque la entrañable Elise Rainier regresa con su linterna para guiar a los protagonistas, su breve participación se siente más como un recurso explicativo que como un elemento orgánico de la trama, un desperdicio de uno de los personajes más queridos de la franquicia.
Veredicto final
En conclusión, Insidious: Out of the Further se presenta como una adición ambiciosa a una franquicia que ya lleva seis entregas a cuestas. Con un excelente trabajo de maquillaje para sus espíritus malignos y algunas escenas verdaderamente espeluznantes, la película cumple como entretenimiento efectivo para las noches de final de verano. Su mayor pecado no es la falta de ideas, sino la incapacidad de confiar en ellas sin explicarlas de más. Aun así, nos recuerda que, aunque la franquicia muestre claros signos de desgaste, el tenebroso Más Allá sigue siendo un lugar fascinante y digno de temer.
Calificación: 7.5 de 10