¿Manipuladora o manipulada? Reseña de You Can See Everything sobre Elizabeth Holmes

You Can See Everything (2026) es uno de los documentales más extraños y fascinantes del año. Nathan Fielder y Lance Oppenheim, con A24 como productora, siguen a Elizabeth Holmes, la fundadora de Theranos, en sus últimas semanas de libertad antes de cumplir condena. A lo largo de 174 minutos (clasificación R por lenguaje y desnudez gráfica), la película se aleja del documental tradicional para convertirse en un estudio hipnótico sobre la verdad, la imagen y la manipulación.

Una invitación inesperada

Treinta y cuatro días antes de reportarse a una prisión federal en Texas para cumplir una condena de once años por fraude y conspiración, Holmes y su pareja, Billy Evans, abrieron las puertas de su casa alquilada frente a la playa en Del Mar, San Diego, a un equipo de filmación. Su propósito era corregir lo que consideraban una imagen pública distorsionada por los medios y por dramatizaciones como la miniserie de Hulu The Dropout. Con la promesa de acceso total y transparencia absoluta (de ahí el título), Holmes buscaba mostrarse como una madre devota de dos niños pequeños y una compañera afectuosa.

Tráiler oficial de You Can See Everything.

Un cineasta improbable

La elección del director es uno de los enigmas más sugerentes de la obra. En lugar de un documentalista tradicional, la pareja convocó a Nathan Fielder, célebre por las series de docu-comedia absurdista Nathan for You y The Rehearsal, en las que difumina la frontera entre realidad y ficción para explorar la incomodidad humana con un tono impasible. Varios análisis han señalado la inquietante simetría entre ambos: Fielder emplea la impostura para llegar a verdades psicológicas profundas, mientras que Holmes proyecta una serenidad imperturbable que oscila entre el autoengaño y la mentira patológica. Tras veinte días de rodaje, Fielder se muda a la casa de huéspedes de la familia y se convierte en el filtro a través del cual contemplamos este extraño universo.

Dos horas de interrogatorio

Durante las primeras dos horas, la película funciona como un interrogatorio incisivo. Holmes sostiene que no cometió delito alguno y asegura que la tecnología de análisis de sangre de Theranos funcionaba, o al menos tenía el potencial técnico para hacerlo. En una de sus declaraciones más asombrosas, afirma que jamás ha dicho una mentira en su vida. Fielder, al detectar su tendencia a refugiarse en ambigüedades semánticas, le muestra el famoso sketch cómico “Who’s on First?” de Abbott y Costello. Holmes sonríe de manera mecánica, pero admite no entender el malentendido en torno a la palabra “Who” hasta que se lo explican, una escena que expone de forma perturbadora su distante relación con el lenguaje y la realidad.

Otro punto de fricción es una cita atribuida a Holmes en The New York Times en 2023 sobre las dramatizaciones de su vida: “No me están interpretando a mí, están interpretando a un personaje que yo creé”. Holmes y Evans niegan haberla pronunciado, aseguran tener grabaciones propias de la entrevista y se niegan a que Fielder las escuche.

You Can See Everything

Billy Evans, la tercera figura

Evans emerge como un elemento determinante. Lejos de ser un espectador pasivo, interviene constantemente para corregir las respuestas de Holmes, dirigir la conversación y hablar por ella. Su perfil de protector absorbente añade nuevas capas de perplejidad al retrato de la pareja y plantea preguntas incómodas sobre quién controla realmente el relato.

Cuando el documental se quiebra

Donde You Can See Everything rompe más radicalmente con las convenciones del género es en su tramo final. Tras el ingreso de Holmes en prisión, la película extiende su investigación por dos años adicionales. Como no puede introducir cámaras en el recinto penitenciario, Fielder recurre a la reconstrucción dramatizada: actores escenifican las entrevistas que él sostiene con Holmes en la cárcel, y cada palabra y entonación se ensaya antes de llegar a la pantalla. En esta última hora, documental y ficción colisionan, el foco se desplaza hacia las acciones posteriores de Evans y se desatan giros y debates que desafían cualquier categoría estricta.

Una factura impecable

En lo técnico, la codirección de Lance Oppenheim, conocido por Some Kind of Heaven y Primetime, aporta una factura visual impecable. La fotografía destaca por su nitidez cristalina y por primeros planos sostenidos sobre los rostros de los protagonistas. Esa proximidad claustrofóbica, combinada con una banda sonora envolvente y silencios incómodos, acentúa la tensión de cada interacción. Fielder, por su parte, aparece en pantalla de manera voyerista, observando desde puertas o con auriculares y monitores portátiles, lo que refuerza su doble condición de cineasta y personaje. Sus 174 minutos exigen compromiso, pero la estructura en tres tiempos (convivencia, interrogatorio y reconstrucción) mantiene la tensión sin decaer.

Un retrato sobre la verdad y su fabricación

Más allá del caso Theranos, la película interroga los mecanismos con los que la sociedad contemporánea construye y distorsiona la realidad. Holmes quería controlar su imagen y, paradójicamente, entregó la cámara a un cineasta cuyo oficio es desmontar las apariencias. El resultado incomoda porque nunca ofrece una respuesta tranquilizadora: cada vez que creemos haber descifrado a la protagonista, una nueva escena nos obliga a dudar de lo que vimos. La pregunta de fondo no es solo si Holmes miente, sino qué significa creerse la propia versión de los hechos, y hasta qué punto el espectador, el director y el propio dispositivo documental participan de ese juego de espejos.

You Can See Everything

Veredicto

You Can See Everything es una obra desconcertante, provocadora y difícil de olvidar, que confirma a Fielder como uno de los narradores más originales de su generación y deja a Oppenheim a la altura del desafío. Conviene llegar a ella con la menor información posible: es una película que se disfruta mejor sin mapas.

Mi calificación está basada en lo siguiente:

5 – Vaya a verla al cine hoy mismo.
4 – Verla en el cine cuando pueda.
3 – Verla por streaming.
2 – Verla por TV regular.
1 – No la vea.

You Can See Everything es un 5 que merece verse en el cine. Mientras menos se sepa, mejor: la película nos lleva en un viaje donde el espectador no sabe si calificar a Elizabeth Holmes como una persona manipuladora o si es ella quien nos está manipulando.

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