El equipo detrás de Borealis, la película puertorriqueña, compartió emotivas palabras antes de la proyección, marcando un hito para el cine boricua.
La noche comenzó con aplausos y culminó con lágrimas contenidas. En el marco de la premiere de Borealis en Puerto Rico, el equipo creativo de la película tomó el escenario para compartir palabras que fueron mucho más que un discurso de presentación: fueron el testimonio de años de perseverancia, sacrificio y amor profundo por el cine puertorriqueño.
Un sueño de 25 años
Fue el guionista Heixan Robles quien puso en perspectiva la magnitud del momento. Con apuntes en mano —y con la determinación de no dejarse llevar por la emoción— reconoció que todo comenzó gracias a una persona: Greta, quien le preguntó qué quería hacer. La respuesta fue simple y contundente: quería hacer una película.
“Llevo 25 años trabajando para hacer una película y por fin la hicimos”, expresó Robles ante el público reunido. Una frase que resume décadas de intentos, obstáculos y una voluntad que no cedió. Robles también destacó una realidad que muchos cineastas independientes conocen bien: nadie aparece con dinero para financiar tu película. Tienes que hacerlo tú mismo. Sin embargo, en esta ocasión, el Departamento de Desarrollo Económico de Puerto Rico extendió su apoyo al proyecto, un respaldo que el equipo agradeció públicamente durante la velada.
Aquí compartimos su tráiler.
El motor detrás del proyecto
La productora Vanessa López fue la primera en tomar el micrófono, y sus palabras establecieron el tono de la noche. Para López, lo que unió a todos los presentes fue el arte, una fuerza capaz de convocar a un equipo comprometido y a un público dispuesto a acompañarlos en esta aventura cinematográfica.
López habló sobre la dinámica de trabajo que caracterizó la producción de Borealis: colaborativa, intensa y, sobre todo, humana. “Solamente desearía que nunca se me borrara esta memoria de estar aquí”, dijo, en una referencia cargada de doble sentido, considerando que la película trata precisamente sobre un suero capaz de borrar los recuerdos.
Esa premisa, la de una sustancia que elimina la memoria, adquiere una dimensión poética cuando se observa a su equipo celebrar cada momento compartido como algo que vale la pena recordar para siempre.
Hacer cine en Puerto Rico es un reto de amor
Quien cerró los discursos con mayor fuerza emocional fue la directora Gretza Merced Cruz. Visiblemente conmovida, Merced Cruz agradeció a cada miembro del elenco y del crew por arriesgarse junto a ellos, por apostar a un proyecto independiente en una industria donde las garantías escasean.
“Hacer películas en Puerto Rico es un reto”, admitió la directora sin rodeos. “Pero yo siento que es un reto de amor, de una carrera de perseverancia y de mucha pasión.” Sus palabras resonaron en una sala consciente de que cada película boricua que llega a completarse representa una victoria colectiva.
Merced Cruz también reconoció que querer hacer la película fue un sueño compartido, pero que lograrlo tiene un sabor distinto, más profundo. Invitó al público a disfrutar la obra y a abrirse a las conversaciones que los temas de la película inevitablemente generan.

Próxima parada: Chicago
La noche también trajo una noticia para los seguidores del proyecto: Borealis viajará próximamente a Chicago para presentar un preview especial, continuando así su recorrido más allá de las fronteras de la isla.
La premiere de Borealis en Puerto Rico no fue solo el estreno de una película. Fue la demostración de que con pasión, trabajo colectivo y el apoyo necesario, el cine puertorriqueño puede y debe ocupar espacios en la conversación cinematográfica regional e internacional. El equipo lo logró. Y lo hicieron a su manera.